Las Residencias públicas de Madrid afrontarán un verano ‘muy complicado’

20 junio 2018

La Subdirección General de Personal del AMAS pide ayuda a las enfermeras, a través de WhatsApp, para ‘localizar’ profesionales de Enfermería que quieran trabajar en las residencias públicas durante el verano o para sustituir a los trabajadores con bajas de corta duración. Las malas condiciones laborales y profesionales hacen que el AMAS sea la "última" opción para la Enfermería y Fisioterapia.

No hay profesionales de Enfermería suficientes para sustituir a los que tienen que coger sus vacaciones en verano, ni para sustituir bajas. De hecho la bolsa de empleo está agotada, no hay nadie en disposición de ser contratado para trabajar en las residencias dependientes del AMAS. ¿Qué va a pasar este verano? ¿Cerrarán residencias o se privará a ancianos, jóvenes y discapacitados de ser atendidos por el suficiente profesional de Enfermería o se sustituirá a éste por personal con otra cualificación a la del profesional de Enfermería? 

Estas son las preguntas que se hacen desde SATSE Madrid tras conocer que la propia Agencia Madrileña de Asuntos Sociales (AMAS) se ha dado cuenta, ahora, del problema que SATSE Madrid venía denunciando desde hace años: Nadie quiere trabajar en el AMAS por el simple hecho de que sus condiciones laborales son muy negativas, el nivel de estrés es inaguantable y se les niegan derechos que sí tienen otros profesionales dependientes del Gobierno regional, tales como la Carrera Profesional o la posibilidad de optar a traslados dentro de la CAM. 

A día de hoy,el AMAS no encuentra profesionales para cubrir a los profesionales de Enfermería que han de disfrutar de sus vacaciones estivales o que se ven obligados a coger una baja de corta duración. Hasta ahora el esfuerzo lo estaban realizando las propias enfermeras, que doblaban jornada, pero con la llegada de las vacaciones estivales, el problema se recrudece. 

Situación crítica

En algunas Residencias de Mayores, como la de Colmenar, la situación ya es crítica. “Estamos hablando de una residencia con más de 400 residentes en la que sólo hay 2 enfermeras cuando debería haber, como mínimo, 6 profesionales de Enfermería. Están desbordadas y los cuidados que se ofrecen a los residentes son de mínimos”, informan desde SATSE Madrid. 

La situación es tan desesperada que la propia Consejería, a través de la  Subdirección General de Personal del AMAS, explica Recesvinto Valiente, delegado de SATSE Madrid en el AMAS, ha difundido un WhatsApp en el que “ruega a las enfermeras su colaboración para localizar a profesionales de Enfermería que estén dispuestos a trabajar, durante el verano, en las diferentes Residencias gestionadas por el AMAS”. 

Una tarea complicada, en palabras de Recesvinto Valiente, que considera que muchas profesionales de Enfermería ven en el AMAS el último destino a elegir. “Prefieren, indica, tener un contrato corto en cualquier otro sitio a uno largo en una residencia del AMAS, dándose casos de enfermeras que han decidido renunciar a un empleo el primer día, simplemente tras ver dónde iban a tener que desarrollar su trabajo así como por las carencias que han observado”. 

Así, desde el AMAS se ha trasladado un mensaje en el que ruega “a cualquier persona que reúna los requisitos y esté interesada, la canalicéis hacia la Oficina de Empleo de Moratalaz para que podamos cubrir vacaciones (suplencias de verano), enfermedades y excedencias breves de nuestro personal. Estas coberturas en este momento están paralizadas por absoluta ausencia de candidatos, muy especialmente en lo que a enfermeros/as se refiere”. 

Millones de euros en el limbo

El AMAS propuso para 2018 una partida económica destinada a la contratación de personal, 10 millones de euros para este ejercicio, que se ha diluido tras su presentación ya que ni se ha contratado a nadie, ni se han convocado nuevas ofertas de empleo púbico. 

Desde la Consejería avanzaron que se remodelarían algunas residencias de mayores pero lo único que se han hecho son obras menores. Se adelantó que se iban a mejorar los medios mecánicos de algunas residencias pero se quedaron en buenas palabras y lo único que escuchan, porque así lo manifiestan las propias enfermeras, es “estoy agotada, no puedo desarrollar mi trabajo como me gustaría, somos pocas, no puedo librar, hay una compañera de baja y yo tengo que cubrirla, no puedo disfrutar de mis días libres porque somos pocas,…”. Y el verano, a las puertas.