SATSE denuncia que varias autonomías no dan aún mascarillas FFP2 a todos sus profesionales sanitarios

03 febrero 2021
Enfermera con mascarilla quirúrgica

La profesión enfermera es la más expuesta al COVID 19, pero siguen sin proporcionar mascarillas FFP2 a profesionales sanitarios de Andalucía, Aragón Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Euskadi, Canarias y Navarra.  

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha denunciado que los servicios de salud de varias comunidades autónomas siguen sin poner a disposición de sus profesionales sanitarios de manera generalizada las mascarillas de protección FFP2 con lo que ponen en grave riesgo su salud y seguridad al ser un colectivo especialmente vulnerable al contagio del COVID-19.

SATSE recuerda que el protocolo del Ministerio de Sanidad en materia de prevención de riesgos laborales, en su actualización del pasado 21 de diciembre, recomendaba la utilización por parte de los profesionales sanitarios de mascarillas de una mayor protección, como son las FFP2, tras evidenciarse científicamente la transmisión del coronavirus por aerosoles. Además, anulaba las que hasta ahora se estaban utilizando por los servicios de salud como estrategias alternativas en situación de crisis, que avalaban la utilización de determinados EPIs de menor protección por desabastecimiento de los mismos, añade.

No obstante, el Sindicato ha confirmado que, a día de hoy, están teniendo dificultades en la obtención de mascarillas FFP2 muchas de las enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas que trabajan en Andalucía, Aragón Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Euskadi, Canarias y Navarra, por lo que aumentan sus posibilidades de contagio al no contar con dichas mascarillas que lo eviten y estar en contacto diario con casos posibles, probables o confirmados de COVID-19.

 

“Una de las principales prioridades de todas las administraciones sanitarias debe ser la de proteger a sus profesionales sanitarios para que pueden realizar su trabajo con las mayores garantías de seguridad y así poder seguir atendiendo y cuidando a sus pacientes y al conjunto de la ciudadanía, pero, lamentablemente, no se está haciendo en todos los sitios,” reiteran desde SATSE, criticando la insensibilidad demostrada por algunas autonomías hacia sus profesionales.

En concreto, la organización sindical explica que, si bien se ha generalizado la distribución por parte de los servicios de salud de mascarillas FFP2 en las denominadas ‘plantas COVID’, no ocurre lo mismo en el resto de servicios y unidades de un hospital o en los centros de salud y sociosanitarios, a pesar de que no se tenga fiabilidad de la calidad del aire en estos espacios.

Por ello, y pese a existir desde hace tiempo ya una clara evidencia científica que permite afirmar que el virus SARS CoV-2 se transmite principalmente por aerosoles, muchos profesionales sanitarios no cuentan en su desempeño habitual con la máxima protección, al no disponer de la mascarilla autofiltrante tipo FFP2 o media máscara provista con filtro contra partículas P2, y tienen solo a su disposición mascarillas quirúrgicas.

De igual manera, SATSE demanda que se aumente la protección y se facilite el uso de mascarillas autofiltrantes contra partículas FFP3, o media máscara provista con filtro contra partículas P3, cuando de la evaluación de riesgos se derive que se realizan procedimientos asistenciales en los que se puedan generar bioaerosoles en concentraciones elevadas.

La organización sindical recuerda que el personal sanitario está expuesto a ambientes contaminados o con alto riesgo de contaminación por aerosoles portadores del SARS-CoV-2, ya que se van acumulando dichos aerosoles en los ambientes cerrados, procedentes de los enfermos contagiados y de aquellos profesionales que pudieran estar contagiados también siendo asintomáticos.

Por último, SATSE subraya que se está produciendo aún un alto número de contagios entre el personal sanitario, los cuales, según la evidencia científica, se registran en su mayoría en su lugar de trabajo, por una exposición constante a aerosoles. Por ello, insiste en que esa exposición constante de los profesionales sanitarios, los cuales desarrollan turnos que duran entre 7 y 24 horas, aunque en algunos momentos lo sea en pequeñas dosis, requiere de una protección respiratoria suficiente que en todo caso es proporcionada por una mascarilla FFP2 y, en algunos casos incluso, requeriría de una protección mayor como la que proporcionan las mascarillas FFP3.