SATSE insta al Gobierno a trabajar por la generación de empleo en el sector sanitario

14 febrero 2012

El Sindicato de Enfermería advierte que el SNS está en crisis y que sólo se puede salir de ella “apostando por la generación de empleo”. Un SNS precario no sólo atenta contra el Estado de Bienestar sino también contra la salud de los ciudadanos y de los profesionales que en él trabajan.

El Sindicato de Enfermería entiende que sea necesario llevar a cabo reformas laborales pero éstas no pueden repercutir negativamente sobre el Sistema Nacional de Salud. “En el Sistema Sanitario hay líneas rojas que no se deben traspasar. No se puede llevar a cabo un recorte de las prestaciones, el cierre de camas o la limitación en la contratación de enfermería sin que afecte directamente al propio sistema sanitario.” 

Hay alternativas, añaden, como la optimización de recursos humanos –los hospitales funcionan a pleno rendimiento sólo de 8 a 15 horas aunque la enfermería lo haga las 24 horas del día–, los presupuestos finalistas o la mejora de la gestión de los recursos materiales y tecnológicos que permitirían ahorrar unas cantidades significativas que podrían revertir en el propio Sistema, en su mejora.

Si no se contratan enfermeras, explican desde SATSE, se ofrece una asistencia precaria que repercute no sólo en los usuarios sino también en los profesionales que trabajan en el Sistema Sanitario: los niveles de estrés entre el personal en activo aumenta, las bajas por enfermedad se multiplican y, al final, la calidad asistencial disminuye. Recientes estudios americanos indican que con plantillas de enfermería precarias, y en el SNS son la mayoría, aumenta el riesgo de enfermar y los fallecimientos de los pacientes ingresados. Son líneas rojas, afirman desde el Sindicato de Enfermería, que no se pueden traspasar ya que lo que se deteriora no es sólo el empleo sino la salud de la población.

Un Sistema Sanitario que no cuenta con el personal de enfermería suficiente no es capaz de ofrecer las prestaciones que de ella se demandan, limitándose los servicios que se ofrecen y perjudicando la salud de los usuarios ya que el SNS, aunque actualmente excesivamente medicalizado y centrado en la curación, debe dedicar parte de su actividad a la prevención de la enfermedad y a la Educación para la Salud, ámbitos que por la escasez de plantilla se abandonan.