SATSE Madrid modifica la Ley de Farmacia que usurpaba funciones enfermeras

18 febrero 2019
Objetivo logrado

El Sindicato de Enfermería en Madrid ha acordado, junto con el Colegio de Enfermería y el de Farmacia de Madrid, modificar los aspectos más polémicos de la Ley de Farmacia promovida por el Gobierno regional.

Las líneas rojas que SATSE Madrid trazó al conocer la redacción de la Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid no se han traspasado. 

Jesús García García, responsable de Acción Sindical de SATSE Madrid, ha suscrito un acuerdo, junto con los presidentes de los Colegios de Enfermería y Farmacia, para que desaparezcan de la nueva redacción de la Ley de Farmacia los aspectos más polémicos y que, en opinión de SATSE Madrid, ponían en grave riesgo la propia concepción de la Sanidad Pública madrileña. 

Los profesionales de Enfermería seguirán desarrollando las funciones que actualmente llevan a cabo en cuanto al seguimiento de sus pacientes en los domicilios, desapareciendo en la nueva redacción de la Ley de Farmacia aspectos que habían sembrado la preocupación entre los profesionales sanitarios de los Centros de Salud, especialmente entre Enfermería, así como mantener las funciones y competencias propias de las enfermeras.. 

Para Jesús García, el acuerdo cumple con las expectativas tanto de los profesionales de Enfermería como los de Farmacia ya que deja en manos de Enfermería aspectos esenciales para el desarrollo de la salud comunitaria como el control de los pacientes en sus domicilios. “Los pacientes, tal y como viene desarrollándose desde hace muchos años, tendrán en la Farmacia un agente colaborador en campañas sanitarias pero seguirán sin poder desarrollar  actividades y servicios asistenciales de naturaleza informativa, preventiva y de seguimiento a grupos específicos de pacientes” que era una de las líneas rojas que SATSE Madrid había trazado. 

“Creemos, explica el responsable de Acción Sindical de SATSE Madrid, que la nueva Ley de Farmacia, consensuada con los colegios de Enfermería y Farmacia de Madrid, facilita el desarrollo de las oficinas de Farmacia, fomentando el papel colaborador que viene ejerciendo desde hace años, recogida ya en la Ley 16/1997, pero sin invadir competencias propias de los profesionales de los Centros de Salud, especialmente los de Enfermería”. 

Jesús García García ha destacado el talante negociador de todas las partes implicadas. “Hemos demostrado que los intereses de las oficinas de Farmacia y de los profesionales de Enfermería pueden ser comunes y que lo único que había que hacer es sentar a todos los agentes implicados para llegar a un acuerdo sobre una Ley de Farmacia que nació viciada desde el Gobierno regional. En un principio, añadió, sólo se contó con una parte, ignorando el papel que desempeñan, por ejemplo, los profesionales de Enfermería en el control y seguimiento de los cuidados y procesos asistenciales en los domicilios de los ciudadanos madrileños”.