Notas de prensa
Politica sanitaria
Las residencias públicas de Madrid afrontan su verano más crítico por la falta de enfermeras
30.06.26 | Madrid
- La precariedad existente en las residencias públicas de la CAM es tal que está afectando a los residentes que no cuentan con el número suficiente de enfermeras y fisioterapeutas para atenderles.
- Ni enfermeras ni fisioterapeutas quieren trabajar en las residencias públicas dependientes de la Comunidad de Madrid. Escasez de plantillas, bajas retribuciones, descoordinación, imposibilidad de conciliar, etc. son algunas de las denuncias trasladadas a la Gerencia de la AMAS por SATSE Madrid.
La realidad que se vive a diario en una residencia pública de la Comunidad de Madrid, dependiente de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), es crítica “pero empeorará aún más este verano cuando las enfermeras, fisioterapeutas y resto de profesionales sanitarios tengan que cogerse sus vacaciones. Nadie quiere trabajar en la AMAS ya que las condiciones laborales y profesionales están muy precarizadas”, explica Juan Antonio García Valencia, enfermero de la AMAS y delegado sindical de SATSE Madrid.
La situación es tan crítica, añade, que las OPEs quedan desiertas en gran parte “ya que muchas enfermeras y fisioterapeutas consideran que no es la mejor opción y prefieren trabajar en la sanidad pública (Sermas), en la privada o trasladarse a otras comunidades autónomas. Trabajar en una residencia pública dependiente de la Comunidad de Madrid es, casi siempre, la última opción”.
Además, explica el portavoz de SATSE Madrid en la AMAS, “el sistema de oposición es más complejo ya que consta de un examen, la elaboración de casos prácticos y su defensa ante un tribunal, a diferencia de otras OPEs que únicamente constan de una prueba y méritos”.
En el último escrito, dirigido a la Gerencia de la AMAS, SATSE Madrid denuncia el “continuo déficit de personal, especialmente enfermeras. Faltan profesionales y si este cae enfermo, solicita una excedencia o un permiso reglamentario, lo habitual es que no se cubra por lo que el déficit se incrementa ya que son las compañeras las que deben cubrir la falta, suspendiéndose sus libranzas o permisos”.
La precariedad de la plantilla y la inadecuada planificación organizativa de los turnos de trabajo provoca, además, graves disfunciones en cuanto a conciliación de la vida personal, familiar y laboral. “Se modifican los cuadrantes, se obliga a las profesionales a acumular jornadas consecutivas, se suspenden descansos programados, se limitan los disfrutes de fines de semana, festivos o permisos amparándose en las ‘necesidades del servicio’ que no deja de ser un eufemismo para decir que las plantillas están mal dimensionadas y que la mala organización tampoco ayuda”.
¿Otro verano sin enfermeras?
Es la tónica generalizada en las residencias públicas de la AMAS, explica Juan Antonio García Valencia, ya que hay residencias donde, en algunos turnos, una sola enfermera debe ocuparse de los cuidados sanitarios que precisan los más de 400 residentes que viven en ella.
¿Qué pasaría si esa enfermera cae enferma o debe cogerse un permiso reglamentario? Pues que otra compañera se vería obligada a doblar su jornada, a suspender su día libre o tener que trabajar más horas sin poder disfrutar de sus permisos. Si esa enfermera tuviera un contrato podría, como ya ha ocurrido, renunciar a éste por lo que esa plaza quedaría vacía y su trabajo tendría que ser cubierto por sus compañeras, ya sobresaturadas.
Además, la situación de falta generalizada de enfermeras en la CAM y el hecho de que la AMAS tenga las peores condiciones económicas y laborales hace que no sea un destino elegido por las enfermeras y fisioterapeutas que buscan trabajo durante el verano.
“Es dramático pero muchas compañeras creen erróneamente que trabajar en una residencia significa no desarrollarse profesionalmente y a ello ha contribuido la propia Administración que cada vez nos relega más con la precarización de las plantillas y con las numerosas deficiencias organizativas y de gestión que se llevan arrastrando desde hace décadas”, finaliza Juan Antonio García Valencia.